Controlar la ira
Todos sabemos reconocer la ira, pero no
todos sabemos manejar la ira.
Comienza siempre con una sensación incómoda. Estás molesto después de un fastidio pero poco a poco, va creciendo en intensidad, y cuando te das cuenta…
has explotado.
Todo
comienza con pequeños fastidios cotidianos que llamamos “estresores”. Estos
estresores pueden ser desde una bronca con tu jefe o un atasco vehicular prolongado.
No tienen por qué ser cosas excesivamente graves o importantes para actuar como
estresor.
Estos
estresores nos hacen segregar cortisol,
o más conocida como la hormona del estrés, que hace que nuestro cerebro
se ponga en estado de alerta; segregando también adrenalina para darnos un
extra de energía y prepararnos para la lucha.
Así va creciendo el enfado. Cuantos más
fastidios se nos van acumulando, más cortisol, más estado de alerta… Y más
enfado.
Además, el
estresor, por si, no es suficiente. Es la interpretación que nosotros damos de
ese estresor lo que lo convierte en algo más o menos grave. Puesto que la ira no proviene solamente del
estresor, sino de la “frustración” que éste provoca.
Hasta ahora,
hemos dibujado la ira como algo malo. Una emoción nada recomendable y que
debemos desterrar de nuestro universo emocional. Pero no.
La ira es
una emoción básica que ha asegurado nuestra supervivencia a lo largo del
tiempo. Nos prepara para luchar y nos hace resistir ante la pérdida de algo. Es
normal vivir con cierto nivel de ira.
Ésta se
convierte en un problema cuando estamos constantemente enfadados, y nos empieza
a perjudicar a nosotros mismos y a otros.
8 habilidades básicas para manejar la ira
A
continuación te voy a enseñar 8 habilidades básicas para que aprendas poco a
poco a manejar la ira.
El botón rojo
Esta técnica
consiste en lo siguiente: imagina que tienes un botón rojo en tus manos. Y que
cuando lo aprietas, tu mente se queda en blanco… Vamos, practícalo. Cierra los
ojos si se te hace más fácil así. Tienes el botón en tu mano, lo aprietas, y
pum, pantalla en blanco.
Esta técnica
corresponde a la parada de pensamiento, que es una técnica cognitiva que se
enseña en el ámbito terapéutico y requiere unas instrucciones precisas y
práctica previa para dominarla. Pero como consejo sencillo y aplicable a
cualquier contexto, el botón rojo sirve
como condicionante para tranquilizar los pensamientos agresivos.
Con esta
técnica, lo que hacemos es desviar
nuestro foco de eso que nos está provocando la ira, y la proyectamos en un
pensamiento que… no tiene sentido. Por lo cual, anula la reacción emocional.
Cuenta hasta 10
Esta técnica
tiene dos objetivos. El primero es la respiración. Cuentas hasta diez a la
misma vez que respiras profundamente, que ayuda a la distensión. Y por otro
lado, busca también el mismo objetivo que con el botón rojo. Te centras en la
cuenta, desviando tu atención de lo que te está enfadando.
Pasar tiempo fuera
¿Qué el
botón rojo no es suficiente? Pues vete. Sí. Así de simple.
Sal de la
situación que te está provocando la tensión. Tranquilízate ahí fuera. Tómate tu
tiempo… Y luego vuelves
Importante
que vuelvas siempre a la situación estresante. Porque de salir corriendo de
ahí, solo hará que no aprendas las estrategias necesarias para enfrentarte a
esas situaciones. Tienes que afrontarlas. Pero no es lo mismo afrontarlas muy cabreado, a afrontarlas cuando estás más calmado. Eres más consciente de lo que haces
cuando estás relajado.
Responsabilízate
Recuerda, la
ira no viene de fuera. Sino de cómo tú
interpretas lo que viene de fuera. Es una respuesta tuya al ambiente. Y
como tal, podemos modificar esa respuesta para que no sea tan intensa.
Recuerda
también que a veces, recurrimos a la ira porque no sabemos responder de otra
manera. Pero no es la única forma de hacer las cosas. Se pueden aprender otras.
Tú eres el
“responsable” de tu propia ira y de todo lo que hagas mientras estás enfadado.
No te digo esto para que te sientas culpable. Es más bien para que no te
excuses en ello.
Comprende la
situación
Por lo
general, la gente no quiere fastidiarte el día a posta. Cada uno tiene sus
circunstancias, y todos tenemos días desafortunados.
Si quieres
comprender bien cualquier contexto, interioriza la regla de oro: tú no eres
perfecto, los demás tampoco lo son, y el mundo no funciona como tú quieres.
Recuerda
estas premisas, y te será más fácil ponerte en la piel de quien tienes delante.
O de comprender las circunstancias que te hacen enfadas. Y si realmente, esas
circunstancias merecen un enfado, o no.
Aléjate de
la gente irritable
Hay personas
que son muy tóxicas, y lo mismo te quitan las ganas de hacer cosas, o te ponen
de los nervios.
Volvemos a
lo mismo. Estas personas quizás no son conscientes de lo que hacen. No quieren
fastidiarte a posta. Solo son así. Pero por muchos enfados que tengas, no van a
cambiar por ti. Así que, en casos muy extremos y siempre que sea posible, lo
mejor es alejarse porque quizás, son relaciones que no solo no nos convienen,
sino que encima te hacen mal.
Aprende a
expresarte
Te voy a
enseñar un truco para que lo tengas presente cada vez que quieras expresar tu
serio malestar con los otros. Es una técnica propuesta por Allan y Bárbara
Peace y se llama: El modelo del Yo. Consiste en completar los siguientes pasos.
-
Cuando hables de algo que te molesta, primero
expón los hechos tal cual tú lo recuerdas. Pero hechos solamente. Descripción.
Nada más.
-
Expresa qué piensas al respecto del hecho que
has descrito.
-
Comenta cómo te sientes ante ese pensamiento,
puesto que como creo que ya comprenderás, los
pensamientos también son desencadenantes de emociones.
-
Expresa qué consecuencias puede traer todo ese
suceso en cuestión.
Esta es una
buena forma de aportar tu punto de vista sobre cualquier situación sin caer en
tonos amenazantes, siendo claro, pero no por ello menos contundente.
Cuídate
Ser un
enojón a veces es consecuencia de la vida que llevamos.
Por
supuesto, no te voy a dar ahora lecciones de cuál es el estilo de vida
definitivo. No vamos a entrar en la guía espiritual. Pero sí es verdad que hay
prácticas que ayudan a desestresar y a mejorar la calidad de vida, y tampoco
hay que hacer mucho.
Ejemplos
sencillos es cuidar la dieta, hacer deporte, practicar meditación, tener
hábitos tranquilos como la lectura… Etc.
Listo. Estos
son 8 consejos muy simples para empezar a controlar la ira. Que al fin y al
cabo, no es más que control de impulsos. Si consiguieras controlar esa
impulsividad a la hora de enfadarte, no habría necesidad de ello. No te
enfadarías nunca.
Eso podría
pasar. Que llegaras a tal control sobre ti mismo que no te enfadaras nunca.
Pero recuerda que la ira es una emoción básica, y enfadarnos por cosas es algo
normal… siempre y cuando no explotes por dentro.
Licenciado en Psicología y Técnico en
Coaching Motivacional y de Procesos de Cambio. Vlogger y creador del canal
PsicoVlog en Youtube, canal dedicado a la divulgación de psicología,
neurociencias y entretenimiento educativo.

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