Hemos perdido el orden.
Por fin entraron al Líder, prendieron fuego y sabotearon sus
bienes. Cientas de personas trabajaron para que esto sucediera. Pero que grado
de participación tienen estas “cientas”
con el total de la población?
Comenzó la ola salvaje de libertinaje y sin ley que muchos
buscaban. Por un lado, los parlamentarios de izquierda instaban a manifestarse
y romper esquemas, mientras que los
otros seguían mostrándose desentendidos con las demandas sociales.
Se ha perdido la democracia y a entrado un movimiento opresor
en contra del modelo económico. Desafortunadamente el presidente no ha dado con el camino
correcto para calmar a la turba. Y por
otro lado, los gremios sociales, liderados principalmente por militantes
comunistas han instaurado un mecanismo de exigencia, que muchos desesperanzados
han tomado como su única esperanza de cambio.
Este grado de descontrol no solo se compara a los desmanes
provocados por los “chalecos amarillos” en Francia desde octubre del 2018, sino
también a la “Toma de la Bastilla” en 1789, que dio comienzo a la revolución
Francesa.
Pero que podemos esperar. El llamado a “manifestarse
pacíficamente”, para buscar un futuro mas justo ha terminado.
Las lecturas del entorno, ponen en manifiesto el nivel de
opresión que mantienen los manifestantes, riéndose de todo y de todos los que
transitan en vehículo y se ven obligados a bailar para cruzar el camino. Una
parte de la película “La vida es bella”
muestra como los soldados Nazis hacían bailar a los judíos que transitaban en
vehículos, en “son” de burla, poder y represión, diciendo “Tu vida no te
pertenece” y si no haces lo que te estoy pidiendo, destruiré todo lo que te
pertenece.
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